Liberados los dos canadienses detenidos en China tras la vuelta de la vicepresidenta de Huawei

Pablo M. DíezSEGUIRCorresponsal en Pekín
Actualizado:25/09/2021 06:12h
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Como en los tiempos de la extinta Unión Soviética, también hay canje de prisioneros en la ‘Nueva Guerra Fría’ que libran Estados Unidos y China y que, en este caso, ha salpicado a Canadá. Justo después de que Meng Wanzhou, hija del fundador de Huawei, partiera de Vancouver tras alcanzar un acuerdo que evitaba su extradición al tribunal de Nueva York que la reclamaba, Pekín liberaba a dos canadienses que tenía encarcelados por espionaje.

Tal y como anunció este sábado el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, «el avión que transporta a Michael Kovrig y Michel Spavor ha salido ya del espacio aéreo chino y están volviendo a casa». Después de casi tres años de saga judicial y diplomática, se consuma así la segunda parte del trato entre EE.UU., China y Canadá para liberar a la vicepresidenta de Huawei.

A cambio de reconocer su responsabilidad proporcionando información falsa para que su compañía sorteara las sanciones estadounidenses contra Irán, Meng evitó la extradición para ser juzgada en Nueva York y los cargos contra ella serán sobreseídos en diciembre del próximo año. Tras el acuerdo, despegaba en la tarde del viernes del aeropuerto de Vancouver en un vuelo no programado de Air China rumbo a Shenzhen, donde la compañía tiene su sede.

Horas después, otro avión sacaba de China a los ‘Michaels’, como se conoce a los dos canadienses procesados por espionaje. Detenidos en diciembre de 2018, justo después del arresto en Vancouver de Meng Wanzhou, su caso ha sido visto siempre como una dura represalia por parte de Pekín. Mientras la ejecutiva de Huawei ha vivido en libertad condicional en una de sus mansiones en Vancouver, Spavor y Kovrig han pasado todo este tiempo en prisión y sin apenas contacto con su familia ni con los diplomáticos de su país.

En un oscuro proceso, ambos fueron juzgados por espionaje a puerta cerrada y sin que se hicieran públicas las pruebas en su contra. Solo después de la condena a once años de cárcel a Michael Spavor, un empresario que hacía negocios con Corea del Norte y tenía relación con Kim Jong-un, los medios oficiales chinos publicaron que había enviado fotos de aviones militares a Michael Kovrig, exdiplomático y analista político que vivía en Pekín. En medio de esta crisis, otro canadiense que ya había sido condenado a 15 años de prisión por tráfico de drogas, Robert Schellenberg, fue sentenciado a pena de muerte al repetirse su juicio al aparecer nuevos testimonios en su contra. Una coincidencia que Canadá y el resto de países occidentales denunciaron como «diplomacia de los rehenes» por la opacidad y falta de garantías del sistema judicial chino.

Con este trato, el presidente de EE.UU., Joe Biden, tiene un gesto con Xi Jinping para mejorar sus relaciones tras el turbulento mandato de Trump, quien no ocultaba que la detención de Meng Wanzhou le servía para negociar en la guerra comercial con China. Como en los tiempos de la desaparecida URSS, también hay canje de prisioneros en la ‘Nueva Guerra Fría’.

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