Xiomara Castro promete durante su toma de posesión un «socialismos democrático» para Honduras

Francisco Villalta
Actualizado:27/01/2022 22:48h
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Xiomara Castro, del partido Libre, se convirtió este jueves en la primera presidenta de Honduras, un país que ella misma aseguró que se encuentra «hundido» y en la «bancarrota». Durante su primer discurso a la nación, prometió «refundar» la nación y combatir la pobreza y la corrupción, dos de los problemas más agudos que enfrentan los hondureños.

«La catástrofe económica que recibo no tiene parangón. La pobreza se incrementó al 74% para convertirnos en el país más pobre de América Latina. Esta cifra por sí misma explica la caravana de miles de personas que de todas las edades huyen para el norte, México y estamos unidos buscando una forma de subsistir«, aseguró en su discurso inaugural.

Acompañada de su esposo, el expresidente Manuel Zeleya, quien fue sacado del poder a través de un golpe de Estado hace 12 años, Castro fue recibida por una masa de simpatizantes que gritaron «sí se pudo» mientras ella entraba a las instalaciones del Estadio Nacional de Honduras.

Al evento también llegaron 57 delegaciones diplomáticas, entre ellas, el Rey Felipe VI y la vicepresidenta de los Estados Unidos, Kamala Harris. De esta forma queda en evidencia la legitimidad que envuelve a Castro en una región que durante los últimos años ha virado hacia el autoritarismo, siendo el caso de
Daniel Ortega en Nicaragua el más representativo.

La vicepresidenta de EE.UU, Kamala Harris, hablando con el Rey Felipe VI este jueves – EFECrisis política

La nueva presidenta se comprometió en su discurso inaugural a defender los derechos de las mujeres, los indígenas y los afrodescendientes. Declaró un subsidio energético con el fin de que los sectores más empobrecidos del país no paguen luz, y con los de mayor riqueza tengan aranceles más altos. Prometió un mandato «socialista democrático».

Para los hondureños, Castro significa un viraje después de 12 años de un golpe de Estado que sumió al país en una grave crisis para su democracia. La gobernante se impuso en medio de unas elecciones polarizadas, en las que sus adversarios la tacharon de «abortista» por ser de izquierda. No obstante, su gestión no será fácil. Antes de llegar al poder enfrentó su primera crisis, al lidiar con un Congreso dividido que, hasta el momento,
cuenta con dos Juntas Directivas. Por un lado está Jorge Cálix, disidente del partido Libre, y por otro Luis Redonda, el hombre designado por la presidente y la alianza electoral que ella representa. A la investidura solo asistió Redondo, lo que reveló el apoyo hacia esta ala del Congreso.

A pesar de que la Presidencia se encuentra en negociaciones con Cálix, todavía no hay fumata blanca. Castro le ofreció la coordinación de su gabinete, en un hecho que fue considerado como otro intento de reconciliar la situación que podría afectar su mandato. Castro no tendría posibilidad de gobernar con un Congreso dividido. La situación, según especialistas hondureños, debe ser resuelta en el corto plazo para que el plan de Gobierno propuesto por la presidenta empiece a correr. La que ha generado más expectativa es la instalación de una Comisión Nacional e Internacional para el combate frontal de la corrupción y la impunidad en Honduras (Cicih), que podría contar con el apoyo de las Naciones Unidas.

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