Polonia promulga la ley patriótica y duplica su Ejército de 100.000 a 200.000 soldados

Rosalía SánchezSEGUIRCorresponsal en Berlín
Actualizado:31/10/2021 02:53h
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La sentencia del Tribunal de Justicia de la UE, que condena a Polonia a pagar un millón de euros al día hasta que desmantele su Sala Disciplinaria Judicial, un órgano político de supervisión del poder judicial considerado por las autoridades comunitarias incompatible con el principio de independencia judicial, es para varios ministros de Varsovia casus beli. Los hay que llaman abiertamente a la insumisión comunitaria, como el de Justicia, Zbigniew Ziobro, que ha declarado que «Polonia no debe pagar ni un solo esloti», mientras el primer ministro Mateusz Morawiecki adopta un lenguaje prebélico, describiendo públicamente la sanción europea como el acto de Bruselas de «ponerme una pistola en la sien». Morawiecki ha hecho esta semana las delicias del británico Fianacial Times, afirmando incluso en una entrevista que «si la UE comienza la III Guerra Mundial, los polacos nos defenderemos con todas nuestras fuerzas».

Consciente de encontrarse en un callejón sin salida, el gobierno polaco prepara ya una reforma que permitirá cerrar «en unos meses» la controvertida Sala Disciplinaria, pero tanto tanto esta última multa como la sanción de 500.000 euros al día por no cerrar la mina de Turów, que contamina territorios de la vecina República Checa, o la de 100.000 euros diarios por permitir la tala de árboles en el bosque protegido de Bialowieza, son calificadas abiertamente como «chantaje» por parte del gobierno y generan una sensación de desafección entre la población polaca hacia la UE y sus instituciones, incluso entre los más críticos con el régimen de Jaroslaw Kaczynski, vicepresidente y líder del partido gubernamental Ley y Justicia (PiS). «Son elementos de presión y solo los débiles ceden a ellos», reprocha Ziobro, que defiende que «el Estado polaco no debe doblegarse ante la anarquía» y se manifiesta abiertamente en contra de cumplir con los pagos impuestos por Bruselas.

«La población polaca es muy pro europea, todo esto tiene que ver más bien con una escenificación interna», disculpa el politólogo Piotr Buras, jefe de los expertos del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores en Varsovia, «pero qué duda cabe, la situación es percibida con malestar y en clave de amenaza». Dentro del gobierno polaco hay una parte euroescéptica y otra hostil con la UE, es necesario tener en cuenta este trasfondo, dice Buras, además de una serie de acontecimientos que aumentan la sensación de inseguridad y peligro en el país, como los pasos atrás que EE.UU. ha dado en la OTAN sobre la defensa de Europa o el gasoducto que los vecinos alemanes han construido para transportar grandes cantidades de gas ruso hasta sus costas del norte. El hecho de ver crecer la influencia rusa a ambos lados de sus fronteras inquieta a los polacos, reconoce el politólogo de Leipzig Irenerusz Pawel Karolewski.

Aguda crisis en su frontera

Polonia está viviendo además una aguda crisis en su frontera con Bielorrusia, a la que el gobierno de Minsk empuja a diario inmigrantes ilegales, y los polacos no perciben que la UE esté prestando gran ayuda al respecto. El Parlamento polaco dio luz verde el viernes a la construcción de un muro de tres metros de altura para reforzar su frontera con Bielorrusia, una obra que costará 350 millones de euros y que Morawiecki ha justificado alegando la «necesidad de proteger nuestras fronteras» y por el «intento de desestabilizar nuestro país por parte de Alexander Lukashenko». El ministro de Defensa polaco acaba de anunciar también el envío de casi 3.000 soldados más a la frontera, tras los enfrentamientos con «varios grupos violentos» de la semana anterior. En total, son ya más de 10.000 soldados desplegados en la zona fronteriza. Varsovia ha decretado el estado de emergencia en la región y desde hace casi dos meses las provincias limítrofes con Bielorrusia viven en una situación militarizada, con toques de queda, controles de seguridad en los que se obliga a identificarse a los ciudadanos y con el acceso prohibido a la prensa y a organizaciones humanitarias.

Según Karolewski, en este contexto de amenaza, se está produciendo en Polonia una «desdemocratización» que los ciudadanos aceptan por las dimensiones del peligro «y también porque los polacos se saben muy conscientemente del lado correcto de la democracia y de la historia». La dialéctica del gobierno polaco respondería igualmente a esa sensación colectiva de inseguirdad. El viceministro de Justicia, Sebastian Kaleta, ha calificado la última sanción europea de ser «la siguiente fase de una operación para impedir la soberanía de Polonia». «Es una usurpación», propaga en las redes sociales, mientras que otro destacado representantes del PiS. Janusz Kowalski, habla de «la guerra híbrida entre la UE y Polonia» y llama un «boicot contra las instituciones europeas hasta que se restablezca el Estado de derechos en Bruselas y en Luxemburgo».

Esa necesidad de defenderse que ha cristalizado en el ánimo polaco se está traduciendo también en leyes. La Ley de defensa de la patria polaca, anunciada el pasado martes, impulsará por ejemplo la cración de un cuerpo de reservistas, la introducción de entrenamiento militar voluntario para jóvenes y cuantiosos incentivos salariales para el personal militar. Kaczynski y en ministro polaco de Defensa, Mariusz Blasczak, defendieron la instauración de un periodo de entrenamiento militar voluntario y retribuido para jóvenes, que durará 28 días más 11 meses de servicio. Al concluir ese año, quienes lo deseen pasarán a formar parte de un cuerpo de reservistas «a la imagen del de Estados Unidos», dijo el ministro, que calificó la ley de «un fortalecimiento radical de las fuerzas armadas» polacas. Asimismo, los ciudadanos polacos que lo deseen y presten juramento podrán también formar parte de ese cuerpo y desempeñar tareas auxiliares.

La ley prevé además simplificar el proceso de reclutamiento para quienes deseen convertirse en militares profesionales, así como ayudas a la adquisición de vivienda, becas académicas y preferencia para ser admitidos en las universidades. El objetivo es contar lo antes posible con al menos 250.000 soldados profesionales y 50.000 efectivos en las fuerzas de Defensa Territorial, un cuerpo paramilitar dependiente del Ministerio de Defensa que agrupa y entrena a civiles, en un país que cuenta actualmente como unos 62.000 militares profesionales que acaban de recibir, por cierto, un aumento salarial de 120 euros al año.

Polonia está entre los países de la OTAN que gastan al menos el 2% de su PIB en defensa, tal y como propuso la Alianza en su cumbre de 2914, con un presupuesto de 46.000 millones de euros para ese capítulo hasta 2026 y un incremento previsto del gasto tasta el 2,5%. Recientemente, Varsovia había adquirido varios contingentes de armament5o avanzado, como 32 cazas de combate F-25 y 250 carros de combate M1 Abrams. Otro aspecto de la nueva Ley de defensa de la patria, que según Kaczynski eliminará otras 14 leyes que datan de hasta 1967 y que introudce nada menos que 720 artículos nuevos en la legislación nacional, es la creación de una rama aeroespacial en el Ministerio de Defensa. Kaczynski, que aunque en segundo plano sigue siendo el hombre fuerte en la sombra del gobierno, rechaza «enérgicamente la idea que está ahora de moda, de que un ejército debe ser pequeño pero estar bien armado…. Para nada, debe ser lo más grande posible y estar bien armado», concluye, «sólo entonces tendremos el poder de disuadir».

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