Comienza el juicio de la dictadura militar de Myanmar contra Suu Kyi

Jaime SantirsoPekín
Actualizado:14/06/2021 14:30h
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Hace cuatro meses, un golpe de Estado militar puso punto final a una década de democracia en Myanmar. Hoy ha comenzado el juicio contra la
mujer que encabezaba
el Gobierno civil, Aung San Suu Kyi. A sus 75 años, la premio Nobel de la Paz encara una retahíla de acusaciones que amenazan con obligarla a pasar el resto de sus días entre rejas. «Esperamos lo mejor pero estamos preparados para lo peor», ha declarado uno de sus abogados, Khin Maung Zaw, antes de asistir a la audiencia celebrada en la capital, Naipyidó.

La lista de los cargos contra Suu Kyi se alargó la semana pasada cuando las autoridades añadieron el delito de corrupción. Esta nueva falta deriva de una investigación llevada a cabo por la Comisión Anticorrupción. Las conclusiones del organismo apuntan que la mandataria habría aceptado 600.000 dólares (casi medio millón de euros) en efectivo y 11 kilos de oro de manos del gobernador de Rangún, la mayor ciudad del país. Además, también habría «medrado recurriendo a su autoridad» para alquilar los terrenos de la Fundación Daw Khin Kyi que creó en 2012.

También habría «medrado recurriendo a su autoridad» para alquilar los terrenos de la Fundación Daw Khin Kyi

Su equipo defensor ha calificado la acusación de «absurda». «Hay un contexto político innegable que trata de alejarla del poder y dañar su prestigio», sentenció Maung Zaw al conocer la noticia. Se trata de la séptima y la más grave de las imputaciones, penada con hasta 15 años de cárcel. Otras incluyen la importación ilegal de walkie-talkies, el quebrantamiento de las regulaciones de coronavirus así como la divulgación de secretos de Estado. Durante la
anterior dictadura militar, Suu Kyi ya pasó más de 15 años en arresto domiciliario.

«Una catástrofe de derechos humanos»

La política, galardonada con el premio Nobel de la Paz en 1991 por sus esfuerzos prodemocracia, dirigía Myanmar desde 2015. En las últimas elecciones, celebradas en noviembre de 2020, su partido se llevó más del 60% de los escaños. Pero el ejército, que disputaba los resultados entre acusaciones de fraude, acabó dando un golpe de Estado el pasado 1 de febrero antes de que se constituyera el nuevo Parlamento. Los militares han encarcelado desde entonces a más de 4.000 personas, entre las que se cuentan Suu Kyi y los miembros de su Gobierno.

«Nuestro partido nació de la gente y seguirá existiendo mientras la gente lo apoye»

La Junta Militar se ha
comprometido a celebrar elecciones dentro de dos años, pero también ha amenazado con disolver su organización política, la Liga Nacional para la Democracia. «Nuestro partido nació de la gente y seguirá existiendo mientras la gente lo apoye», proclamó ella hace dos semanas por boca de sus abogados.

La población civil reaccionó al golpe con protestas multitudinarias en favor de la democracia. Los militares, comandados por el general Min Aung Hlaing, jefe del Estado mayor, desataron en respuesta un régimen de terror, con asesinatos y torturas; una «catástrofe de derechos humanos» en palabras de Michelle Bachelet, Alta Comisionada de las Naciones Unidas. De acuerdo a cifras de la Asociación de Asistencia a Prisioneros Políticos, el
cómputo total de víctimas ya rebasa los 850 muertos.

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