Preocupación ante un posible escape radiactivo en una central nuclear china

Jaime SantirsoPekín
Actualizado:14/06/2021 17:46h
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Si algo ha aprendido China desde el comienzo de la pandemia, y el resto del mundo con ella, es que la desgracia siempre se presenta sin llamar. Rara vez, además, lo hace sola. Como si de un Egipto moderno asolado por plagas bíblicas se tratara, la última calamidad que amenaza al gigante asiático toma la forma de escape radiactivo en una central nuclear. Aunque de momento no sea más que eso, una amenaza.

A primera hora de este lunes, la ‘CNN’ revelaba una información exclusiva según la cual el Gobierno de Estados Unidos estaría estudiando «una amenaza radiológica inminente» a consecuencia de un fallo en la central nuclear de Taishan. Dicha planta está situada en la provincia meridional de Cantón, a apenas 120 kilómetros de distancia de la megalópolis de mismo nombre, la mayor conurbación del planeta con casi 47 millones de habitantes –equivalente a toda la población de España–. La alerta procedería de la empresa francesa Framotome –filial de Électricité de France–, que gestiona el complejo junto a la entidad pública China Guangdong Nuclear Power Group.

La operadora francesa ha respondido con un breve comunicado oficial en el que reconoce que la planta sufre «problemas de funcionamiento» pero que esta se mantiene activa dentro de los límites de seguridad. «Nuestro equipo está trabajando con expertos relevantes para evaluar la situación y proponer soluciones con las que arreglar cualquier hipotético problema», ha añadido. A través de un texto propio, Électricité de France ha notificado la concentración de «ciertos gases nobles» en el circuito primario del reactor número 1.

La propia planta aseguraba ayer, también por medio de una nota, que ambos reactores permanecen operativos. «El seguimiento continuo de los datos refleja que los indicadores ambientales en la central nuclear de Taishan y alrededores son normales». El comunicado, no obstante, indicaba que la segunda unidad se había «reactivado con éxito el pasado 10 de junio de 2021», tras completar una «revisión», sin ofrecer más detalles al respecto.

Según la ‘CNN’, Framotome habría denunciado que las autoridades provinciales habrían elevado los límites legales de radiación para poder mantener la planta en funcionamiento. Sin embargo, a juicio de la Casa Blanca la situación actual no presentaría un riesgo de seguridad. De acuerdo al Observatorio de Hong Kong, entidad que monitoriza los niveles de radiación en el territorio –a 135 kilómetros de distancia de la central nuclear de Taishan–, estos permanecieron dentro de parámetros ordinarios a lo largo del lunes.

El Organismo Internacional de Energía Atómica (OEIA), entidad especializada de Naciones Unidas, afirmó en declaraciones a ‘AP’ estar al corriente de la situación en Taishan y en contacto permanente con su homólogo chino. «En ese momento la agencia no tiene constancia de que haya tenido lugar un incidente radiológico», ha concluido. La memoria de 2020, en cambio, advierte: prepararse para la peor amenaza en ocasiones no resulta descabellado.

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