Corea del Sur pone a España en el centro de una controversia histórica con más de tres siglos

Manuel P. VillatoroSEGUIR
Actualizado:18/06/2021 16:50h
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Apenas son dos islas y una treintena de arrecifes; en la práctica, 0,18 kilómetros cuadrados ubicados en el Mar de Japón o Mar del Este. Sin embargo, estas ínsulas –llamadas Takeshima por los nipones y Dokdo por los surcoreanos– son el centro de un tenso conflicto internacional cuyo origen se remonta a los comienzos del siglo XVII. Una disputa todavía abierta en la que cada bando las reclama para sí debido a la cercanía geográfica y en la que ambos países juegan sus cartas con un objetivo: obtener su soberanía.

Poco ha tenido que ver nuestra nación en esta controversia durante más de tres siglos. Ahora, sin embargo, el presidente de Corea del Sur,
Moon Jae-in, dice haber podido comprobar en un mapa de la biblioteca del Senado de España que los islotes pertenecen a su país. Así lo ha confirmado la
agencia surcoreana Yonhap a través de un comunicado en el que se especifica que el político, durante una visita oficial al centro, realizó este comentario tras observar un plano elaborado por el cartógrafo galo Jean Baptiste Bourguignon d’Anville en el siglo XVIII.

La controversia, una vez más, está servida. Y es que, Moon Jae-in ha hecho esta afirmación después de que Japón incluyera las islas como parte de su territorio en un mapa publicado en la página web de los Juegos Olímpicos de Tokio y en un video del Estado Mayor Conjunto de Japón. Con sus declaraciones, difundidas tras una visita a la cámara alta esta misma semana por la portavoz de su oficina presidencial, se reabre un debate eterno en el que el Ángel González Lara, el director de la biblioteca del Senado, prefiere no entrar.

González, a través de una llamada telefónica, se ha negado a hacer declaraciones sobre el tema a ABC y se ha limitado a señalar que la agencia surcoreana ha puesto en su boca palabras que no ha dicho. Se muestra tan tajante como enigmático: «Estoy muy enfadado con ellos». Según Yonhap, la visita se produjo el pasado miércoles y contó con la presencia del propio director de la biblioteca, del presidente Moon Jae-in, de María Pilar Llop Cuenca (presidenta del Senado) y de Meritxell Batet (presidenta del Congreso de los Diputados).

La visita parecía inocua. Otro acto protocolario más entre países. Sin embargo, el presidente surcoreano ha conseguido poner a España en el centro de un debate tan antiguo como turbio. Y eso, a pesar de que estas islas están despobladas en la práctica. En todo caso, la realidad es que el comentario supone un pellizco más, uno de esos que llaman de monja, a los japoneses. La enésima bala disparada entre dos países por hacerse con un territorio que unos y otros anhelan más por orgullo nacional que por interés real en sus recursos.

Vieja controversia

La tensión que sobrevuela estas islas nació en el 1696, cuando Japón las reconoció como coreanas después de un enfrentamiento entre pescadores de ambos países. El historiador Luis Miguel Lalinde González afirma en su dossier
‘Historia de las Takeshima/Dokdo’ que la paz se mantuvo durante casi tres siglos, hasta el 28 de enero de 1905. Esa fue la jornada en la que se desató el conflicto cuando los nipones «incorporaron al Imperio las mencionadas islas argumentado su carácter de tierra de nadie». Con todo, Tokio esgrime que la conquista no se llevó a cabo durante la ocupación de Corea en 1910.

La fecha es importante y uno de los epicentros de la controversia ya que, tras la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial, Tokio se comprometió a devolver todos los territorios adquiridos durante las campañas de conquista organizadas entre la segunda mitad del siglo XIX y la primera del XX. «De esta manera, si anteriormente Takeshima/Dokdo hubiese sido territorio coreano, debería haberse devuelto a Corea», añade Lalinde. El experto, no obstante, incide en que la ambigüedad en la posición de Estados Unidos sobre la titularidad del territorio dio alas a los contendientes para iniciar este conflicto.

Por su parte, el mapa que se mostró al presidente representa al reino de Corea durante la dinastía Joseon (1392 – 1910) y fue creado a mediados del siglo XVIII por el galo Jean Baptiste Bourguignon d’Anville. Así lo confirma la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos al hacer referencia a este estudioso: «D’Anville (1697-1782) fue un gran cartógrafo, geógrafo y coleccionista de mapas. Recibió mucho material de China en su estudio de París, donde lo utilizó para elaborar el ‘Nuevo atlas de China, la Tartaria china y el Tiber’, publicado en 1737». Algo tan inofensivo como dibujar aquellas islas ha azuzado, de nuevo, el avispero.

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