Alemania reconoce como genocidio las atrocidades en Namibia durante la era colonial

Rosalía SánchezSEGUIRCorresponsal en Berlín
Actualizado:28/05/2021 12:51h
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Alemania ha admitido por primera vez que cometió un «genocidio» contra los pueblos herero y nama en Namibia durante el período colonial, entre 1904 y 1908, y anuncia más de 1.100 millones de euros en ayuda al desarrollo al país africano.

«Desde la perspectiva actual, calificaremos estos eventos por lo que son hoy: un genocidio», ha declarado el ministro de Exteriores, Heiko Maas, en un comunicado en el que saluda la conclusión de un acuerdo con Namibia después de más de cinco años de duras negociaciones. «En vista de la responsabilidad histórica y moral de Alemania, pedimos disculpas a Namibia y a los descendientes de las víctimas por las atrocidades cometidas».

Decenas de miles de hereros y namas fueron asesinados por colonos alemanes en lo que muchos historiadores han considerado el primer genocidio del siglo XX. En un gesto de «reconocimiento del inmenso sufrimiento infligido a las víctimas», Alemania apoyará la «reconstrucción y el desarrollo» de Namibia que, si bien desde un punto de vista jurídico no constituye una indemnización, ni abre en modo alguno el camino a un «derecho legal a indemnización», sí adquiere el carácter de un gesto de reparación que se entregará en un plazo de 30 años y debería beneficiar inicialmente a los descendientes de estos dos grupos étnicos. «El pasado no se puede borrar. Reconocer el error y pedir perdón son, sin embargo, un paso importante para superar el pasado y construir juntos el futuro», señala el jefe de la diplomacia alemana.

Esta decisión sigue a la anunciada por Francia apenas 24 horas antes de reconocer por su parte la histórica «responsabilidad abrumadora» en el genocidio que la mayoría hutu consumó contra la minoría tutsi en Ruanda en 1994, siendo presidente François Mitterand. El actual mandatario galo, Emmanuel Macron, ha expresado ese reconocimiento personalmente en una declaración solemne, durante un discurso pronunciado ante el Memorial del Genocicidio, en Kigali, mientras se encontraba en visita oficial en Ruanda. Expresó su esperanza en que «los que atravesaron la noche puedan perdonar, nos hagan el don de perdonarnos», aunque delimitó el papel de Francia al afirmar: «Responsabilidad sí; complicidad no».

Experimentos racistas con los cráneos

La necesidad de reconciliación con estos pueblos había llevado a Alemania en los últimos años a realizar varios gestos de reconocimiento de cara a Namibia, como la entrega de los huesos de miembros de las tribus herero y nama en 2019. Los restos de huesos, especialmente cráneos de las víctimas, fueron enviados a Alemania tras la masacre para experimentos científicos de carácter racista. El médico Eugen Fischer, cuyos escritos influyeron en Adolf Hitler, intentó demostrar con estudios basados en estos huesos la superioridad de la raza blanca.

En esta misma línea de revisión de los errores durante la etapa colonial, Alemania ha devuelto a Nigeria el pasado mes de abril la colección de los Bronces de Benin, un «hito histórico en la responsabilidad histórica y moral de sacar a la luz y abordar el pasado colonial de Alemania», según la ministra de Cultura, Monika Grütters.

Una delegación namibia rinde tributo a las víctimas del genocidio durante una ceremonia en Berlín en 2018 en la que se exponen cráneos humanos, con motivo de la devolución de restos mortales por parte de Alemania – Efe

En cuanto a Namibia,
Alemania lleva trasvasando millones de euros en ayuda al desarrollo al país africano desde su independencia en 1990, pero hasta ahora había evitado el reconocimiento oficial de los crímenes contra esas tribus, que representan actualmente alrededor del 7% de la población, frente al 40% de principios del siglo XX. Los herero, en defensa de sus tierras y ganado, se levantaron contra los colonos alemanes en 1904 y dejaron un centenar de muertos entre ellos. Enviado para reprimir el levantamiento, el general alemán Lothar von Trotha ordenó su aniquilación. Los namas se rebelaron un año después y corrieron la misma suerte.

Un total de al menos 60.000 hereros y alrededor de 10.000 namas fueron asesinados entre 1904 y 1908. Las fuerzas coloniales alemanas utilizaron técnicas hoy reconocidas como genocidas como asesinatos en masa o exilio en el desierto, donde miles de personas murieron de sed, además de campos de concentración como el infame de la isla de Hai.

Queda por definir qué forma adoptarán las ayudas al desarrollo, la principal preocupación del activista Laidlaw Periganda. Los antiguos terrenos tribales fueron divididos y convertidos en granjas privadas que se entregaron a colonos alemanes. La mayoría de los herero y nama viven en pequeñas áreas superpobladas de tierras comunales que les fueron asignadas posteriormente, en asentamientos informales o barrios de chabolas. Reivindican la devolución de las tierras y Alemania no tiene jurisdicción para tomar decisiones en ese sentido, sino que depende del gobierno de Namibia.

«
Alemania debe volver a comprar nuestra tierra ancestral a los actuales propietarios y devolverla a los legítimos herederos», pide Periganda, que también alberga la esperanza de que Alemania financie un programa de reforma agraria que permita que las granjas de los agricultores namibios de familias de origen alemán, que poseen hoy alrededor del 70% de las tierras agrícolas del país, puedan ser compradas y distribuidas entre las nuevas generaciones de los herero y los nama.

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