Dos mociones de censura amenazan la continuidad del Gobierno sueco

Rosalía SánchezSEGUIRCorresponsal en Berlín
Actualizado:18/06/2021 11:16h
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Una moción de extrema izquierda y otra de extrema derecha amenazan la continuidad del gobierno rojiverde sueco, que gobierna en minoría desde enero de 2019 y que podría caer víctima de su proyecto de ley para regular los alquileres. El Partido de Izquierda había dado un ultimátum de 48 horas para modificar el proyecto al que el gobierno no ha reaccionado, por lo que ha comenzado a buscar apoyos para una moción de censura. La formación ultraderechista Socialdemócratas de Suecia (SD), ha preferido adelantarse y ha presentado ya su propia moción.

El socialdemócrata Stefan Löfven, aliado con centristas y liberales y apoyado desde fuera por los excomunsitas, está decidido a llevar a cabo una reforma de corte liberal para regular los precios de los alquileres, un asunto que defendió en campaña y que acordó después durante los tres largos meses de negociaciones para formar gobierno. También está llevando a cabo modificaciones en el modelo de contratación laboral que el Partido de Izquierda considera que «traspasa líneas rojas». Los excomunistas exigen la retirada del proyecto de ley, que permite consensuar el precio del alquiler directamente entre arrendador y arrendatario en el caso de nuevas propiedades, o bien a través de la Asociación de Inquilinos y, el pasado martes, anunciaron un ultimátum de 48 horas para que sus exigencias fuesen satisfechas, bajo amenaza de retirar su apoyo externo parlamentario y presentar una moción de censura que pondría fin a este gobierno.

Löfven convocó a toda prisa a los representantes de los inquilinos y de los propietarios, para tratar de limar en lo posible el proyecto de ley, pero para el líder excomunista Nooshi Dadgostar, «eso no es suficiente». «El plazo que habíamos fijado ha concluido, ya no confianos en el jefe de gobierno. Alguien debe defender los intereses de los inquilinos suecos, así que comenzamos desde este mismo momento a buscar apoyos para la moción de censura», ha dicho. Cuenta con 27 diputados y necesitaría 8 más para que su moción pudiese triunfar en la votación. Ha iniciado conversaciones con los conservadores y los cristianodemócratas, favorables a la nueva ley de alquileres pero interesados en desplazar del gobierno a Löfven, pero antes incluso de que se produzcan las primeras reuniones, el partido ultraderechista Demócratas de Suecia (SD) ha presentado su propia moción de confianza.

SD es la tercera fuerza parlamentaria en Suecia y cuenta con 62 diputados. Su portavoz, Henrik Vinge, ha recordado que «actualmente hay una mayoría en el Parlamento que quiere derrocar al gobierno», invitando al resto de los opositores a secundar su iniciativa, pero Dadgostar se resiste de momento verbalmente a votar en la misma moción que la ultraderecha, con la que ningún otro partido político mantiene relaciones parlamentarias. Aquí lo importante no son las estrategias partidistas, sino parar a tiempo una reforma legal que será muy negativa para el país. Si cualquiera de las dos mociones prospera, Löfven se vería obligado a dimitir y convocar elecciones anticipada.

Queda solamente una semana para que la asamblea del Riksdag de comienzo a sus vacaciones de verano y la moción está prevista para el próximo lunes. El apoyo del conservador Partido Moderado y del Partido Cristianodemócrata sumaría 182 votos en total, frente a los 116 que votarían en contra de los socialdemócratas y los verdes. «Este gobierno nunca debería haber asumido sus funciones», ha declarado el líder del Partido Moderado, Ulf Kristerssons, dando a entender que votará a favor de una u otra moción, «estábamos en contra cuando tomaron el poder y seguimos estando en contra ahora».

El primer ministro sueco tiene la potestad de convocar elecciones antes de sufrir una inminente derrota parlamentaria y el presidente del parlamento, Andreas Norlén, podría iniciar consultas con los partidos y volver a encargar a Löfven la formación de un nuevo gobierno, pero el primer ministro ya adelantado que esperará al resultado de la votación para, entonces, «pensar que es lo mejor para Suecia», advirtiendo que «lanzar ahora mismo al país a una crisis política, en la situación que estamos viviendo, es una irresponsabilidad».

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