contagiarse o morir de hambre

Camila AcostaCorresponsal en La Habana
Actualizado:20/06/2021 02:00h
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Un un año y tres meses después de haberse reportado en Cuba los primeros casos de Covid-19, la isla atraviesa el tercer y peor rebrote de la pandemia. En los últimos meses se han registrado varios récords consecutivos de casos activos y, en los últimos 15 días,
se reportaron más de 18.000 contagios y un promedio de cinco muertes diarias.

Pese al recrudecimiento de la crisis sanitaria, el régimen rechazó el mecanismo COVAX, mediante el cual hubiese podido evitar cientos de muertes, y se ha aferrado a sus candidatos vacunales, dos de los cuales se encuentran en la tercera y última fase de ensayos clínicos.

El régimen culpa de esta crisis sanitaria a las indisciplinas sociales pues, según ellos, el pueblo no cumple con las medidas sanitarias orientadas. Sin embargo, un recuento del último año demuestra que los rebrotes han sido ocasionados fundamentalmente por una apertura de las fronteras y del turismo internacional, así como por el desabastecimiento en los mercados, lo cual provoca aglomeraciones.

Para Mariela, el problema se haya en las colas, incluso de varios días, para comprar suministros básicos: «Si el gobierno quiere que disminuyan los contagios, debe comenzar por garantizar la alimentación, evitando las aglomeraciones en los mercados, lo cual no han hecho nunca». La joven, madre de dos menores de edad, trabajaba en el sector del turismo y debido al cierre casi total de este, ha tenido que recurrir a otras formas de subsistencia, como hacer colas para luego revender en el mercado negro los productos adquiridos en las tiendas estatales. «Sé que corro un riesgo, sobre todo de contagio, pero es eso o morirme de hambre, tengo que alimentar a mis hijos», señala.

Aislamiento

Solamente la capital cubana, La Habana, lleva más de cinco meses en aislamiento, cerrado el acceso a otras provincias y con toque de queda de 9 de la noche a 5 de la madrugada. Y el régimen recrudece cada vez más las medidas. Varias provincias anuncian igualmente el cierre de sus fronteras.

Aunque las informaciones no son transparentes, se ha denunciado el colapso de varios hospitales en el país, pésimas condiciones de los centros de aislamiento, falta de medicamentos y estadísticas manipuladas por las autoridades sanitarias, que no se registran los fallecimientos por secuelas de la Covid, como neumonías u otras enfermedades respiratorias.

A su vez, el régimen cubano utiliza la pandemia para justificar la represión a los opositores y el control a la población en momentos también de una aguda crisis económica, social y política.

Politización de la vacunación

En Cuba se inició oficialmente el proceso de vacunación masiva el 24 de abril. El problema es el país no cuenta todavía con una vacuna. La politización de los candidatos vacunales se anuncia desde los nombres dados a estos (Soberana, Abdala, Mambisa). La propaganda ha llegado incluso a utilizar los niños como forma de generar empatía o sensibilización al respecto, obviando lo fundamental, y es que están usando al pueblo como conejillo de Indias y muchos ni siquiera se enteran.

«Ha sido una maniobra política para obtener un beneficio económico. Necesitan vender la imagen de Cuba como potencia médica, necesitan vender estos candidatos vacunales, necesitan hacer de esto un negocio. La política nuevamente está adueñándose del pueblo, de la salud de las personas. Estos candidatos vacunales están muy lejos de ofrecer las garantías que ofrecen muchas vacunas en el mundo; además de que no existe transparencia respecto a sus efectos secundarios», declaró el doctor Yoasnel Barroetabena Riol, integrante del Gremio Médico Cubano Libre.

Ante las dudas, la desinformación y la falta de transparencia, médicos como Esperanza Suárez Venzant solo desean vacunarse sin miedo: «Las personas que vinieron a mi casa a persuadirme para vacunarme no se percatan de que no me niego, solo necesito información y no la encuentro en ningún lado. Cuba tiene en proyecto turismo vacunal, eso está muy bien, pero yo no soy ni ratón ni conejo (…). Nos enfrentamos unos a otros sin motivos, solo porque la orientación es vacunar, sin importar ni respetar tus dudas y, lo peor, sin el más mínimo conocimiento sobre el tema». Por este cuestionamiento en sus redes sociales, la doctora recibió amenazas de la Seguridad del Estado cubana.

Mientras, por un lado, el régimen gasta millones en los candidatos vacunales y los ensayos clínicos, las farmacias están casi vacías y muchos denuncian hasta falta de medicamentos y materiales quirúrgicos en los hospitales, o incluso muertes por falta de suministros médicos.

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