Brasil se levanta contra Bolsonaro con marchas en todo el país

Verónica GoyzuetaSEGUIRCorresponsal en Sao Paulo
Actualizado:20/06/2021 17:07h
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Brasil superó este fin de semana el medio millón de muertos por el coronavirus, y más de 100.000 brasileños salieron a las calles de 20 capitales pidiendo la destitución del presidente Jair Bolsonaro y culpándolo por ese número, que es uno de los peores del mundo, el segundo mayor después de Estados Unidos. El llamado del #19JForaBolsonaro, ha sido la segunda gran marcha contra el Gobierno en menos de un mes y llevó multitudes a las calles, pese al temor de una tercera ola del virus. El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva ha calificado como «genocidio» la muerte de más de medio millón de personas y ha denunciado que han fallecido «por una enfermedad que ya tiene vacuna».

En la avenida Paulista, tradicional marco de protestas, una marea de gente, que usaba mascarillas e intentaba mantener distancia, ocupó más de 10 cuadras de esa vía con carteles que citaban el triste registro de muertes y repitiendo consignas contra el Gobierno de Bolsonaro, que está siendo investigado en el Senado por su omisión, su retraso de casi seis meses en la compra de vacunas, y por abastecer el sistema de sanidad con vermífugos y remedios sin comprobación científica contra el coronavirus.

«Vacuna en el brazo y comida en el plato», fue una de las frases más repetidas por los manifestantes en São Paulo, Brasilia, Belo Horizonte, Recife, Porto Alegre, Salvador y Río de Janeiro, donde se registraron las mayores marchas. Los manifestantes reclamaban por el atraso de las vacunas, la crisis económica y los casos de corrupción protagonizados por Bolsonaro y sus hijos, acusados de desvíos y de mover una máquina de noticias falsas.

«Pronto verán políticos, artistas y periodistas lamentando la cifra de 500 mil muertos. Nunca les verán celebrar los 86 millones de dosis aplicadas o los 18 millones curados, porque el tono es siempre el de cuanto peor, mejor. Desgraciadamente, alientan el virus», declaró en su twitter el ministro de comunicaciones, Fabio Faría, en un mensaje a nombre del Gobierno, que fue mal recibido. «¿Nadie comenta los demás edificios que quedaron de pie el 11 de septiembre?», le cuestionó al ministro el periodista Márvio dos Anjos.

En un editorial durísimo contra Bolsonaro el noticiero de mayor audiencia de Brasil, el Jornal Nacional de TV Globo, homenajeó a las más de 500.000 víctimas de la pandemia. «La insistente y terca apuesta por medicamentos ineficaces, el frecuente fomento de las aglomeraciones, la actitud negacionista e inconsecuente de no llevar mascarillas y, lo peor, la negativa en firmar a tiempo los contratos de compra de vacunas para evitar aún más víctimas mortales», leyó el presentador William Bonner sin citar el nombre del presidente, pero dejando clara su responsabilidad en esa tragedia. «Habrá consecuencias», subrayó el periodista más famoso de Brasil.

Brasil y EE.UU.

En entrevista al diario O Globo, el neurocientífico brasileño Miguel Nicolelis, profesor de la Universidad de Duke, en Estados Unidos, ya prevé que su país debe superar al norteamericano incluso teniendo una población menor. En marzo, Nicolelis había calculado que Brasil llegaría a ese número el 19 de julio, un mes después. Brasil tiene 212 millones de habitantes, y más de 500.000 muertes, mientras Estados Unidos registra 601.000 víctimas con una población de 328 millones. «Y en medio de todo esto, Brasil juega al fútbol. La Copa América ya tiene más de 50 personas infectadas, sólo las que están directamente involucradas», destacó Nicolelis, que considera que el país ya vive una tercera ola de la enfermedad, con potencial de letalidad similar a la segunda.

«Con el invierno, con la relajación del aislamiento, la falta de crecimiento adecuado de la aplicación de la segunda dosis de la vacuna, podemos volver a los niveles que teníamos en marzo en las próximas semanas, o acercarnos mucho a ello. Es como si Brasil hubiera renunciado a luchar contra la pandemia en este momento», explica el científico sobre una crisis sin control y cuyos números siguen multiplicándose.

Comparando a los dos países, Nicolelis atribuye el éxito del control de la pandemia en Estados Unidos a la vacunación, que ya inmunizó completamente al 44% de la población, mientras que Brasil sólo ha aplicado dos dosis de inyecciones al 11,45% de los habitantes. Para el médico, sería necesario vacunar al menos 2 millones de personas al día (más que el doble actual), para enfrentar el aumento que ya afecta nuevamente la capacidad de los hospitales.

Los mayores esfuerzos por la vacunación están siendo liderados por los gobernadores y alcaldes que son constantemente atacados por Bolsonaro. En Río de Janeiro, el alcalde Eduardo Paes, prometió vacunar hasta agosto con la primera dosis a los mayores de 18 años, en una ciudad de casi 7 millones. El gobernador de São Paulo, João Doria, prometió lo mismo hasta septiembre en su gigantesco estado, donde viven casi 45 millones de personas.

Doria, a propósito, ha sido uno de los principales líderes contra la pandemia en Brasil, en oposición a Bolsonaro. Bajo su gestión, el Instituto Butantan viene produciendo en alianza con el laboratorio chino Sinovac, la vacuna brasileña Coronavac, con la que se inició el programa nacional de vacunación en marzo. Esta vacuna ha sido la marca usada en más de la mitad de las inmunizaciones realizadas en Brasil.

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