Encuentran muerto al militar belga buscado por extremista

Enrique SerbetoSEGUIRCorresponsal en Bruselas
Actualizado:21/06/2021 00:02h
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Dos paseantes domingueros han descubierto por casualidad el cadáver del militar belga desaparecido y buscado activamente por temor a que tuviera intenciones de cometer un atentado en apoyo de teorías complotistas sobre la pandemia. Según todos los indicios se habría suicidado. El cabo Jürgen Conings, de 46 años, que se había manifestado públicamente expresando ideas radicales había desaparecido el pasado 17 de mayo y no pudo ser localizado a pesar de las espectaculares operaciones del ejército para intentar localizarlo. Estaba destinado en el cuartel de Bourg-Léopold como adiestrador de tiro, por lo que se le consideraba una persona potencialmente peligrosa. De hecho, se aprovechó de su posición para hacerse con un pequeño arsenal de armas y municiones, incluyendo lanzagranadas, por lo que se había temido que tuviera siniestras intenciones. El mismo día 17 su compañera descubre una carta muy inquietante en la que habla de despedidas y de convertirse en enemigo público número uno. «Sé que me convertiré en enemigo del Estado. Me buscarán y me encontrarán después de un tiempo. Estoy listo para esto», decía. Justo antes de desaparecer había retirado 3.000 euros de su cuenta bancaria, el límite máximo. «No tengo miedo de morir. Pero entonces será mi camino, viviré mis últimos días como quiera», escribió Conings en su carta.

Lo que más preocupaba a las autoridades belgas era la alusión a los responsables médicos de la Pandemia, por lo que se temía que pudiera atentar contra ellos. «No puedo vivir con las mentiras de la gente que tiene que decidir cómo vamos a vivir», escribió en su carta de despedida. «Las élites políticas y ahora los virólogos están decidiendo cómo deberíamos vivir tú y yo. Siembran odio y frustración». La policía decidió entonces poner bajo protección al profesor de Marc Van Ranst, el homólogo de Fernando Simón en Bélgica, y a su familia, porque un año antes ya le había amenazado y además la policía descubrió rastros de su presencia en los alrededores de la casa del científico la primera noche de su desaparición, lo que fue considerado por la justicia el motivo principal para perseguirlo bajo la acusación de intento de asesinato con finalidad terrorista.

Un cazador primero y un paseante en bicicleta localizaron el cadáver debido al fuerte olor en las proximidades de la localidad de Dilserbos, no lejos del parque natural de Alto Campine, donde se le había estado buscando. El cadáver tenía varias armas al lado. La fiscalía federal confirmó al final de la tarde que el cuerpo encontrado era efectivamente el de Jürgen Conings y que «la causa de la muerte es probablemente, según los hallazgos iniciales, atribuible a un suicidio por arma de fuego, pero esta causa deberá establecerse con certeza durante un examen forense que se ha de llevar a cabo”.

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