El expresidente de los Comunes, John Bercow, abandona a los «tories» y se une a las filas laboristas

Ivannia SalazarSEGUIRCorresponsal en Londres
Actualizado:21/06/2021 12:36h
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«Reaccionario, populista, nacionalista y, a veces, incluso xenófobo». Con estas duras palabras, el expresidente de la Cámara de los Comunes, John Bercow, calificó al Partido Conservador, al que dedicó la mayor parte de su vida, al menos hasta ahora, ya que este fin de semana anunció que ahora formará parte del Partido Laborista. Su voz, al grito de «¡orden! ¡orden!», fue la más escuchada durante una década en el Parlamento británico, hasta que su función de ‘Speaker’ llegó a su fin en 31 de octubre del 2019, tras haber renunciado un mes antes ya que quería, según dijo, pasar más tiempo con su familia.

Reconocido como uno de los personajes más emblemáticos del panorama político del Reino Unido, nunca ha tenido pelos en la lengua. Tan polémico como carismático, fue denunciado por supuesto acoso al personal con el que tenía relación y durante las últimas legislaturas en las que sirvió, el Brexit fue su gran caballo de batalla, lo que lo enfrentó, entre otros, con Theresa May. Ahora, más de un año y medio después de su salida, ha vuelto a ser el centro de atención gracias a una entrevista concedida al diario ‘The Observer’ en la que declaró que su decisión de unirse a los laboristas, partido del que es miembro su esposa Sally, se debe no solo a que comparte valores como «el apoyo a la igualdad» y a la «justicia social», sino a que «es el único medio» para destituir al gobierno del primer ministro Boris Johnson, de quien dijo que es «un pésimo gobernante» que carece de «visión de una sociedad más equitativa, sed de movilidad social o pasión por mejorar a la gente menos afortunada que él». Por el contrario, calificó al laborista Keir Starmer como «decente, honorable e inteligente» aunque matizó, en tono condescendiente, que «quizá no sea Bill Clinton o Barack Obama».

«Creo que cada vez hay más gente harta de mentiras, harta de lemas vacíos», dijo, y añadió que, por tanto, «la conclusión a la que he llegado es que este gobierno necesita ser reemplazado. La realidad es que el Partido Laborista es el único vehículo que puede lograr ese objetivo. No hay otra opción creíble», aseguró, pese a confesar que alguna vez fue un «rabioso derechista», y que con solo 17 años se entregó de lleno al trabajo de los tories.

Este político, que se autodefine como «pomposo e irritante» a la vez que «completamente auténtico», considera que la gente «está decepcionada por lo que ha hecho este gobierno» y considera que el trato del Ejecutivo al Parlamento es «una vergüenza». «Hay una evidencia creciente, extensa e incontrovertible de que el gobierno está faltándole el respeto al parlamento, que está diciendo falsedades al parlamento y que está eludiendo al parlamento. Eso está mal. Punto».

Las reacciones al anuncio no son reseñables, salvo por algunas columnas de opinión en la prensa local, mientras que los partidos envueltos en la polémica no se han hecho especial eco, ya que para los conservadores no ha sido una sorpresa, y para los laboristas tampoco es una alegría, considerando la cantidad de detractores que tiene el político.

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