Beber café se asocia con menor riesgo de enfermedad del hígado crónica

C. G.
Actualizado:22/06/2021 14:02h
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Beber café con cafeína o descafeinado, ya sea molido o instantáneo, se asocia con un riesgo menor de desarrollar enfermedad del hígado crónica y afecciones hepáticas relacionadas, según un estudio publicado en la revista de acceso abierto «BMC Public Health».

Investigadores de las universidades de Southampton y Edimburgo, Reino Unido, han descubierto que beber cualquier tipo de café se asoció con un riesgo reducido de desarrollar y morir por una enfermedad hepática crónica en comparación con no beber café, con un beneficio máximo de tres a cuatro tazas por día.

Los autores estudiaron los datos del Biobanco del Reino Unido sobre 495.585 participantes con consumo de café conocido, a quienes se les hizo seguimiento durante una mediana de 10,7 años para controlar quién desarrolló enfermedad hepática crónica y afecciones hepáticas relacionadas.

De todos los participantes incluidos en el estudio, el 78% (384.818) consumió café molido o instantáneo con cafeína o descafeinado, mientras que el 22% (109.767) no bebió ningún tipo de café. Durante el período de la investigación, hubo 3.600 casos de enfermedad hepática crónica, incluidas 301 muertes. Además, se produjeron 5.439 casos de enfermedad hepática crónica o esteatosis (una acumulación de grasa en el hígado también conocida como enfermedad del hígado graso) y 184 casos de carcinoma hepatocelular, un tipo de cáncer de hígado.

En comparación con los no bebedores de café, aquellos que lo tomaban tenían un 21% menos de riesgo de enfermedad hepática crónica, un 20% menos de riesgo de enfermedad crónica o hígado graso y un 49% menos de riesgo de muerte por enfermedad hepática crónica. El beneficio máximo se observó en el grupo que bebió café molido, que contiene altos niveles de los ingredientes kahweol y cafestol, que han demostrado ser beneficiosos contra la enfermedad hepática crónica en animales.

El café instantáneo, que tiene niveles bajos de kahweol y cafestol, también se asoció con una reducción del riesgo de enfermedad hepática crónica. Si bien la reducción del riesgo fue menor que la asociada con el café molido, el hallazgo puede sugerir que otros ingredientes, o potencialmente una combinación de éstos, pueden ser beneficiosos.

«El café es ampliamente accesible y los beneficios que vemos de nuestro estudio pueden significar que podría ofrecer un tratamiento preventivo potencial para la enfermedad hepática crónica. Esto sería especialmente valioso en países con ingresos más bajos y peor acceso a asistencia sanitaria y donde la carga de enfermedad hepática crónica es mayor»», señala el doctor Oliver Kennedy, autor principal de la investigación.

Los autores advierten que, dado que el consumo de café solo se informó cuando los participantes se inscribieron por primera vez en el estudio, no se tiene en cuenta ningún cambio en la cantidad o el tipo de café que consumieron durante el período de seguimiento de 10,7 años. Como los participantes eran predominantemente blancos y de un entorno socioeconómico más alto, los hallazgos pueden ser difíciles de generalizar a otros países y poblaciones.

Los autores sugieren que la investigación futura podría probar la relación entre el café y la enfermedad hepática con un control más riguroso de la cantidad de café consumida. También proponen validar sus hallazgos en grupos de participantes más diversos.

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