Jean-Marie Le Pen carga contra su hija Marine por la falta de «virilidad» del partido

Juan Pedro QuiñoneroSEGUIRCorresponsal en París
Actualizado:04/07/2021 01:58h
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El XVII congreso de Agrupación Nacional (AN, ex Frente Nacional, FN, extrema derecha) deberá confirmar este domingo a Marine Le Pen como presidenta y candidata a la elección presidencial; pero su propio padre, Jean-Marie, ha lanzado contra su heredera una andanada políticamente asesina: «O el partido que yo fundé recobra su virilidad y línea tradicional o se irá eclipsando».

Jean-Marie Le Pen fundó el Frente Nacional en 1972, uniendo varios grupúsculos de origen expresamente neonazi. Su momento de mayor éxito fue en 21 de abril del 2002, cuando el candidato de extrema derecha eliminó en la primera vuelta de las elecciones presidenciales al candidato socialista, Lionel Jospin.

Tras veinte años de trabajar políticamente a la sombra de su padre, Marine Le Pen fue elegida presidenta del FN el 16 de enero de 2011, en el congreso de Tours. Marine, como la llaman los militantes, inició un proceso de recentraje que la enfrentó muy pronto con su padre y su sobrina, Marion-Marechal Le Pen.

El antiguo FN se había convertido en el partido más votado por los obreros franceses desde 1995. El recentraje de Marine Le Pen le permitió continuar creciendo, entre los jóvenes y las minorías sexuales, hasta incluir en su dirección a varias personalidades gay. Jean Marine Le Pen hizo muchos chistes dejando caer que su propio partido se había convertido en una organización ‘gay friendly’.

El cambio de nombre del partido

Las
tensiones entre Jean-Marie y Marine Le Pen culminaron con el cambio de nombre del partido. Desde 2018, el antiguo FN se llama Agrupación Nacional por decisión personal de Marine, tras su estimulante resultado en la primera vuelta de las presidenciales de 2017, cuando la candidata de extrema derecha eliminó a todos sus rivales de izquierda, centro y derecha, antes de ser derrotada por Emmanuel Macron en la segunda vuelta, por 66,1 contra 33,9.

Desde entonces, Marine Le Pen ha seguido cotizándose como rival única de Macron. Hasta la semana pasada, cuando los resultados de las elecciones regionales y los últimos sondeos han sonado como una advertencia grave para la presidencia de AN. En vísperas del XVII congreso del partido de la extrema derecha francesa que se celebra en Perpiñán este fin de semana.

La extrema derecha consiguió buenos o estimulantes resultados en las recientes elecciones regionales. Pero no consiguió ganar ninguna región. Ese resultado ha sido percibido como una derrota. Dos días más tarde, ‘Le Figaro’ (conservador) publicó un sondeo negativo para las ambiciones de Marine Le Pen. Macron crece en intenciones de voto (60%, más 4 puntos), ante la segunda vuelta presidencial, el año que viene, cuando disminuyen las intenciones de voto para la presidenta de AN (40%, menos 4).

Siempre sutil y ‘asesino’, a su manera, Jean-Marine Le Pen se ha apresurado a utilizar la navaja trapera de su lengua contra su propia hija: «O mi antiguo partido cobra su virilidad o mi hija está condenada al fracaso». El patriarca de la extrema derecha abomina del recentraje consumado por su hija. Y denuncia la pérdida de «virilidad» de AN, que no ha conseguido ganar las regiones que aspiraba conquistar. No es un secreto para nadie que Marine Le Pen era candidata a un puesto regional en Hénin-Beaumont, un pueblo del norte, cuyo alcalde, Steeve Briois, es una de las personalidades gay más emblemáticas de la extrema derecha francesa. Otra personalidad gay, odiada por Le Pen padre, pero influyente en AN, es Sébastien Chenu, que sufrió una severa derrota en las recientes elecciones regionales.

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