Sanidad recomienda evitar las bebidas energéticas en niños y mujeres embarazadas o en periodo de lactancia

Cristina GarridoSEGUIR
Actualizado:31/05/2021 15:11h
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El Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) ha concluido que las bebidas energéticas, que contienen
elevadas dosis de cafeína y otros ingedientes como taurina, L-carnitina, glucuronolactona, guaraná, ginseng y vitaminas del grupo B, entre otros, no están recomendadas en niños, mujeres embarazadas o en periodo de lactancia.

Tras revisar los ingredientes y el consumo de estos productos en España, la Aesan ha elaborado el
Informe sobre los riesgos asociados al consumo de bebidas energéticas, que ha presentado este lunes el ministro de Consumo, Alberto Garzón. En este documento se insta a las autoridades a regular el término bebida energética, que sigue siendo un concepto no definido o recogido en la legislación. «Se recomienda avanzar en el establecimiento de su marco legal, incluyendo su definición, los ingredientes que pueden contener, su concentración máxima, y posibles combinaciones», señala el documento, que ha sido coordinado por la doctora Carmen Rubio Armendáriz. En la misma línea, la Aesan aconseja mejorar, en colaboración con la industria, la información al consumidor recogida en el etiquetado de las bebidas energéticas, favoreciendo no sólo la incorporación de la denominación de todos los ingredientes activos en el listado de ingredientes sino también su contenido.

Este estudio revela que una persona que tome más de 1,4 miligramos de cafeína por kilo de peso al día puede sufrir insomnio y reducción de la duración del sueño. Si este consumo se eleva a 3 miligramos, puede implicar riesgos cardiovasculares y hematológicos, neurológicos y psico-comportamentales.

Además de cafeína (los envases más habituales de este producto contienen 32 miligramos cada 100 mililitros), las bebidas energéticas suelen contener otros ingredientes como taurina, L-carnitina, glucuronolactona, guaraná, ginseng y vitaminas del grupo B, entre otros. También pueden aportar hasta 11 gramos de azúcar por 100 ml.

Garzón se ha mostrado especialmente preocupado con la ingesta de bebidas energéticas por parte de los más pequeños. Según los datos que ha facilitado, la prevalencia de consumo en adultos (18-65 años) es del 31%; entre los adolescentes (10 a 18 años) es del 62%, mientras que en los niños de 3 a 10 años es del 26%. «Uno de cada cuatro niños consumen bebidas energéticas en edades que no tendrían que tener acceso», ha advertido el ministro, quien lo atribuye al «desconocimiento» que tienen padres y madres sobre los componentes y características del producto.

«Estas recomendaciones son la base de las conversaciones que el Ministerio de Consumo mantendrá con la industria, científicos y expertos. Tenemos claro que la función del etiquetado es esencial para un conocimiento adecuado de los riesgos. Estamos ante un mercado novedoso que carece de regulación y lleva a equívocos», ha explicado Albeto Garzón durante la presentanción del informe. El ministro ha recordado que estamos ante un producto que «suele equipararse a un refresco normal y corriente cuando por su naturaleza, sobre todo por la gran cantidad de cafeína, es bastante diferente».

En lo referido al contenido en ingredientes a base de plantas, Aesan destaca que no debe de menospreciarse la actividad biológica de los distintos principios activos y su capacidad para interaccionar con medicamentos. «El consumidor debe ser advertido no sólo de los contenidos incluidos sino de la posibilidad/ riesgo de interacción, así como de aquellas situaciones en las que se contraindica la ingesta», apuntan. Así, la recomendación es evitar las bebidas energéticas con ginseng durante el embarazo, la lactancia y en niños, y también en adolescentes menores de 18 años dada la ausencia de evaluación de los efectos de ginseng en estos grupos de población. Las bebidas energéticas con ginkgo también están desaconsejadas durante el embarazo y la lactancia.

En cuanto a la ingesta de azúcar a partir del consumo de bebidas energéticas no zero, se estima que el consumo de 250 ml podría representar el 10% de la energía en dietas de 2.200-2.400 kcal, lo que favorece un consumo excesivo de azúcares simples.

El informe de Aesan recomienda fomentar el consumo moderado de bebidas energéticas y evitar conductas de riesgo, especialmente su
combinación con bebidas alcohólicas. Además, sugiere un mayor control de la publicidad, especialmente aquella dirigida a la población menor sensible. En la misma línea, recomienda promover el cumplimiento del compromiso de la industria en la comercialización de envases pequeños (no superiores de 250 ml) que contribuyan a moderar la exposición a los distintos componentes activos, algunos de ellos psicoactivos, y estudiar la posibilidad de suspender la comercialización de envases de 500 ml.

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