Rusia abandona el Tratado de Cielos Abiertos y tensa aún más la relación con Occidente

Rafael M. MañuecoSEGUIRCorresponsal en Moscú
Actualizado:03/06/2021 01:31h
Guardar
Noticias relacionadas

El Consejo de la Federación (Cámara Alta del Parlamento ruso) aprobó este miércoles por unanimidad la salida de Rusia del Tratado de Cielos Abiertos, un acuerdo vigente desde 2002. Fue suscrito por una treintena de países: Estados Unidos, Rusia, Canadá, Turquía, casi toda la Unión Europea,
incluida España.

Fue un esfuerzo de transparencia con el objetivo de permitir sobrevuelos de vigilancia aérea de cara a obtener información sobre instalaciones militares y desplazamientos de tropas y navíos. Estados Unidos lo abandonó en noviembre del año pasado. Ahora solamente hace falta la firma del presidente Vladímir Putin para que Rusia deje también de formar parte del tratado.

De esta forma desaparecerá un mecanismo más de control de armamentos junto a acuerdos ya enterrados como el ABM (Misiles Antibalísticos) o el Tratado de Fuerzas Nucleares Intermedias (INF). Solamente sobrevive el
START

, de reducción de armas ofensivas nucleares de largo alcance, cuya vigencia fue prolongada ‘in extremis’ el pasado mes de febrero para un periodo de cinco años.

Esta nueva vuelta de tuerca al sistema de seguridad global se produce en un contexto endiablado, mientras aumenta la confrontación militar entre Rusia y Occidente, no solamente en el este de Europa, atizada por la situación en Ucrania, sino también en el Ártico, en donde Moscú aumenta día a día su número de bases, efectivos y armamentos.

EE.UU. abandonó el tratado en 2020

Washington
anunció el abandono del Tratado de Cielos Abiertos en mayo del año pasado debido a los «incumplimientos reiterados» de Moscú. Lo hizo el entonces presidente Donald Trump. «Se supone que el Tratado de Cielos Abiertos debía contribuir a la seguridad internacional, pero se ha retorcido y pervertido en su interpretación y ahora está al servicio de objetivos rusos que van en contra de esa seguridad», manifestó su secretario de Estado Mike Pompeo. Denunció en particular que «Rusia impide supervisar desde el aire sus maniobras militares y no permite los vuelos sobre regiones donde podría tener desplegadas armas nucleares capaces de alcanzar fácilmente Europa».

«Rusia impide supervisar desde el aire sus maniobras militares»

Efectivamente, el Ministerio de Defensa ruso vetó a los aviones aliados sobrevolar amplias zonas de Kaliningrado, la antigua Prusia Oriental, de Crimea y observar la frontera de Rusia con Osetia del Sur y Abjasia, territorios que pertenecieron en el pasado a Georgia, pero ahora son prácticamente protectorados de Rusia, ya que tiene allí desplegado su ejército.

Pompeo también recriminó a Moscú el uso de las imágenes obtenidas tras los vuelos de Cielos Abiertos «para sostener una doctrina rusa nueva y agresiva que busca atacar infraestructuras críticas en Estados Unidos y Europa con munición convencional de precisión».

A juicio de Pompeo, Rusia podría también estar utilizado los sobrevuelos «para identificar infraestructuras vulnerables a ciberataques». ‘The New York Times’ escribía entonces que a Trump le sorprendió que un avión militar ruso sobrevolara su club de golf de Bedminster (Nueva Jersey). Pero Rusia siempre ha negado todas las acusaciones,
culpabilizando a Washington de que se haya malogrado el Tratado de Cielos Abiertos al abandonarlo «unilateralmente».

Ver los
comentariosTemas

Últimos artículos

Artículos relacionados

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí